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En los partidos de fútbol de México, hace pocos años, era frecuente escuchar al público gritar “puuuuuuuuto” para molestar a los jugadores del equipo contrario. Tanto gritaban, que la FIFA amenazó a nuestro país con no dejarlo ir a un Mundial si los fans seguían con el grito. Porque la FIFA, y prácticamente todas las organizaciones de deporte, cultura y sociales del mundo condenan la homofobia.

Fobia es todo lo que no nos gusta o nos da repele. Homo en este caso se refiere a las personas que se sienten atraídas por alguien de su mismo sexo. En el fondo, es rechazar, odiar y maltratar a quienes son diferentes a lo normal. Y por normal, entienden lo que es como yo soy o pienso.

Que si un niño es miedoso, pues maricón. Que si a una niña le gusta subirse a los árboles, pues marimacha. Estamos tan acostumbradas a escuchar esos comentarios que no nos paramos a pensar que, para muchas personas, son comentarios que los hacen sentir muy mal, señalados, bulleados, lastimados. 

Sabes que, en México, de los niños que se identifican como lesbianas, gay o bisexuales, 6 de cada 10 han sufrido bullying homofóbico en la escuela.

En nuestro país 9 de cada 10 niñas y niños de tu edad han sufrido críticas e insultos por cómo se visten, o cómo se ven, o por quién les gusta: por salir con mil niños, loba; por ser hombre y que le guste la moda, marica.  Ni modo que todos usáramos uniforme y lo cool fuera ser idéntico a los demás. 

La cosa es que es bien difícil definir qué es normal. Lo normal no existe. Todo es normal y nada es normal. Porque cada niña y niño siente y se define de forma un poquito diferente o muy distinta al de junto. La sociedad cree que hay que clasificar a las personas y acomodarlas en grupos. Pero ¿sabes que esto empezó a hacerse hace 100 años? Las palabras homosexual, transexual y bisexual se inventaron cuando nació la psicología moderna, y hubo la necesidad de clasificar comportamientos amorosos y eróticos con personas del mismo sexo hace ¡un siglo nada más! Un investigador que se llama James Brundage dice que el problema es que seguimos viviendo con códigos de conducta que se hicieron en la Edad Media, ¡hace 700 años!

Lo que te queremos decir es que dentro de lo que una persona puede sentir hay miles de formas de querer y todas son normales, siempre y cuando sean entre dos personas que consienten y están en igualdad de circunstancias. Y eso no hace a nadie ni menos, ni blanco de bullying.

Lo que decimos tiene el poder de hacer a otra persona sentirse súper bien, o súper mal. Puede cambiarle el día, o la vida. Tú puedes escoger pararle a la homofobia, y romper el ciclo.

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