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Salud

El riesgo de… las dietas

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Se acabó Navidad y empiezan las dietas. O por lo menos es lo que todo el mundo hace. Pero ¿qué harías si te dijéramos que el mundo está mal?

Facts:

1. A partir de los 12 años es normal que las niñas empiecen a acumular grasa. La biología es la biología y tu cuerpo se está preparando para ser mamá (aunque falten muuuuchos años para eso).

2. Todos los cuerpos son diferentes: hay cuerpos grandes, chicos, delgados, anchos, bajos, altos. No decides el cuerpo que te toca, pero puedes aprender a amarlo.

3. Estar flaca no es sinónimo de estar sana ni de ser feliz.

Si tus YouTubers favoritos se ponen a dieta todo el tiempo, hacen detox y no comen ciertos grupos de alimentos, debe ser algo bueno: ¿no? Pues no.

Científicos aseguran que las adolescentes que hacen dieta tienen más riesgo de desarrollar un desorden alimenticio o de ser obesas cuando sean adultas.
Fuente: Clínica Mayo.

Lo malo de hacer dieta:

• Alenta tu metabolismo cada vez más.
• Hace que tu cuerpo piense que está muriendo de hambre (literal), lo que ocasiona que lo que comas después de hacer dieta (así sea una manzana) lo almacene como grasa y ¡SORPRESA! es posible que subas más de lo que bajaste en tu dieta.
• Hace que todo el día (y hasta en tus sueños) pienses en comida.
• Te hace sentir insegura, como si tu peso fuera el mayor atractivo que tienes.
• Ves a la comida como tu enemigo.

¿Y si mejor aprendes a comer?

Es que no es difícil. Solo hay que bajarse del tren de las dietas en el que todo el mundo está a bordo. ¿Te animas? Te dejamos unos consejos que te pueden ayudar en esto.

LO QUE SÍ

• Come de forma balanceada.
• Pon atención a tu comida, agradeciendo que la tienes y disfrutando cada bocado.
• Come lo que tu cuerpo te pida.
• Cuando comas un antojo, disfrútalo sin culpa.
• Trata de comer ingredientes naturales lo más posible.
• Si se te antoja algo dulce, cómelo.

LO QUE NO

• No dejes ningún grupo alimenticio fuera.
• No comas con prisa. Cuando comes rápido comes de más.
• No te prohíbas alimentos.
• No te brinques comidas.
• No vivas de puros antojos, tampoco exageres.
• No consumas endulzantes artificiales. Tu cuerpo piensa que va a recibir azúcar y al no recibirla, solo quiere más.

Sabías que:

La grasa es importante para el funcionamiento de tus órganos y tu cerebro.
Los carbohidratos son importantes para tener energía.
Las verduras verdes ayudan a tener vitaminas y fibra.
Los productos animales tienen proteína, que te ayudan a construir músculo y fuerza.
Las leguminosas tienen minerales esenciales para tu desarrollo.
Las frutas tienen vitaminas que te ayudan a combatir enfermedades y azúcar que te da energía.

Piensa las cosas así:

La clave de comer sano es comer de todo y en cantidades que te hagan sentir satisfecha.
Cuando te atascas es porque sientes ansiedad y tratas de llenar el vacío con comida. La comida no es la solución a ningún problema.
Cuando buscas limitar tu comida es porque percibes descontrol en tu vida, y controlar tu cuerpo te hace sentir poderosa. Busca ayuda, esto se puede convertir en un desorden alimenticio.

Si necesitas ayuda para entender las bases de una alimentación balanceada, acude con un profesional. Por favor no vayas con personas que promueven dietas que te matan de hambre, que te quitan grupos completos de alimentos o que promueven la flacura como la única forma de ser feliz.

Haz las paces con la comida. Acepta el tipo de cuerpo que tienes. Cambia lo que puedas y ama lo que se queda contigo.

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