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Celebración de Día de Muertos

By 2 noviembre, 2020noviembre 6th, 2020No Comments
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¿Te acuerdas de lo que les pasa a los muertos cuando dejan de recordarlos en Coco? Cuando alguien en el mundo de los vivos los recuerda, se mantienen vivos en el más allá, disfrutando y conectados con su familia y amigos. Pero cuando pasa el tiempo y la gente que los conoció también muere, y los dejan de recordar, ellos empiezan a desvanecerse.

Coco supo transmitir de una forma súper bonita y conmovedora cómo nos sentimos con la muerte en México. Para nosotros, es parte de la vida, y aunque es triste, no la vemos como algo definitivo, si no como un cambio.

Muchas de las culturas ancestrales de nuestro país creían que había tres mundos, el nuestro, el inframundo y el mundo de los dioses o espíritus. Por ejemplo, los mayas le decían Xibalbá y en él habitaba la muerte y la enfermedad, no como algo malo, como parte de la vida. Por eso, en México, desde hace cientos de años creemos que los muertos pasan a otro mundo, como otra dimensión, y en ella siguen siendo como los conocimos, mientras que los recordemos. Los aztecas creían que al morir empezaba el viaje a Mictlán, que es el reino de los muertos o el inframundo. En esas culturas, no creían que uno se iba al cielo o al infierno dependiendo de cómo se había portado en la vida. Te tocaba de acuerdo con cómo te habías muerto y los guerreros eran los más privilegiados.

¿Sabe que las calaveritas de azúcar que ponemos en el altar de muertos eran cráneos reales en esa época?

En México, se tiene la creencia que los muertos de una familia pueden regresar de visita una noche cada año, y dependiendo cómo se murieron, es el día que nos visitan. El 28 de octubre visitan los que murieron con violencia; el 30 y 31 los niños que no fueron bautizados, el 1 los niños y todos los demás, el 2 de noviembre. Esa es la razón por la que ponemos un altar de muertos. Es la forma de darles la bienvenida y consentirlos ese día que pueden venir de visita.

En muchos pueblos y colonias de las ciudades todavía se acostumbra que esa noche la familia la pase en el panteón, comiendo, cantando y celebrando en las tumbas de sus familiares (obvio este año no pasó), y se ve súper lindo, todo lleno de velas y flores.

Para los mexicanos, la muerte se vive como algo natural, que no se teme, que se incluye en la vida. Es una nueva etapa y cuando los muertos nos visitan en Día de Muertos, no es como en una película de terror, es más bien el encuentro con un amigo querido, que llega al altar y huele las flores, disfruta la luz de las velas, bebe agua y come sus antojos favoritos (obviamente, la energía que sale de ellos). Luego, regresa con el corazón contento a su mundo, para seguir con una existencia que no acaba con la muerte física.

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